De nuestro fundador
Casi una década antes de que Impression Vault se convirtiera en una empresa, era simplemente una idea que no desaparecía.
Al principio, el concepto parecía técnico. Exploramos la construcción de escáneres y hardware especializados para capturar huellas de manos, asumiendo que esa era la única manera de hacerlo correctamente. Pero cuanto más lo analizábamos, más mal nos parecía.
El corazón de la idea no era la maquinaria. Era la memoria.
Durante años, la visión se mantuvo en segundo plano.
Luego llegó un momento en el que fue imposible ignorarla.
Había un profundo impulso de actuar sobre la idea o abandonarla por completo. Abandonarla no era una opción.
Trabajando con un pequeño grupo de colaboradores talentosos, desarrollamos una aplicación capaz de escanear una mano con precisión. A partir de ese escaneo, creamos una impresión de mano tallada. En nuestro regazo teníamos algo tangible, permanente y profundamente personal.
El primero que hicimos fue el de mi padre. En ese momento, tenía una simple creencia: si todo lo que llegaba a crear era la mano de mi padre en mi pared para poder recordarlo, entonces ya había ganado.
Mientras refinábamos prototipos, algo sucedió que lo cambió todo. Una joven conectada a uno de los miembros de nuestro equipo compartió que había perdido a su esposo. No podíamos retroceder en el tiempo y capturar la huella de su mano, pero nos preguntó si podíamos crear una para su hija. En mayo de 2024, me llamó llorando. Le habían dado la impresión a su hija. Su hija puso su mano dentro y habló con su padre durante media hora.
Esa llamada telefónica me cambió la vida.
Todavía se me pone la piel de gallina al contar la historia. En ese momento, entendí exactamente lo que debía hacer.
Durante años, bromeé diciendo que no sabía lo que quería ser de mayor. Ese día de mayo, con la piel de gallina en los brazos y lágrimas en los ojos, todo quedó claro.
Ese fue el verdadero comienzo de Impression Vault.

Fundador y CEO
Andy Rhodes

